Capítulo 1
"Sonrisas volátiles"
Relatos de un amargado.
Me encontraba sentado, viendo al cielo mientras mis manos jugueteaban con aquel folleto informativo de las actividades extra escolares que debía cursar durante media carrera. Siempre fui terco para hacer actividades recreativas así que no tenía el mínimo interés en participar en alguna del folleto, no tenía interés en nada.
Regresé mi mirada al folleto y volví a leer las opciones: baloncesto, futbol, voleibol, canto y demás actividades irrelevantes para mi; nuevamente recorrí todo el folleto con la mirada y presté atención en las pequeñas letras del tamaño de una hormiga "Puedes crear tu propio club de actividad extra". Volví la mirada al cielo, busqué formas a las nubes mientras pensaba en qué club podría crear, después de pensar un buen rato me decidí "Será un grupo de crítica social". Sinceramente en la Universidad o al menos a la que fui, todos tenían una postura crítica pero mi imaginación no logró idear algo más,que crear.
Al siguiente día me presenté con mi solicitud de aprobación del nuevo club, también llevaba conmigo la justificación de ese pequeño proyecto y el plan del ciclo escolar.
Mientras esperaba en la oficina del subdirector asomando mi cabeza por la ventana vi a una chica que llegaba con retardo al cuarto día de clases, llevaba una sonrisa enorme como si estuviese enamorada o acabara de ganar algún premio, también tenía un vestido blanco -un molesto color para mi-, tenía una figura delicada y el cabello acairelado y largo.
Pasé a la oficina del subdirector después de media hora de espera, era un tipo delgado, alto y bigotón que a simple vista intimidaba. No es por adularme pero mi mirada también era firme y seria, por un momento pareció nacer una lucha de miradas que terminó en una leve sonrisa a medias del subdiretor.
-Tu proyecto me parece un intento de justificación para no querer adaptarte a alguna actividad ya existente, no puedo aceptarla hasta que presentes un grupo mínimo de 15 alumnos interesados -dijo el subdirector mientras sorbía de su taza de café.
Una vez más intercambiamos miradas, esta vez la mia molesta y la de él con un brillo triunfante, ahora él tenía una sonrisa completa y yo sólo medio intento de una.
Mi siguiente meta era encontrara 15 compañeros que concordaran con mi idea; me fue prestado un salón alejado del bloque de los demás salones. Tranquilamente diseñé una pequeña invitación y un cartel con el texto "Interesados en el club de crítica social, contactarme al siguiente número". Mi imaginación era realmente limitada, atada por prejuicios seguramente.
Al siguiente día coloqué dicho anuncio a la entrada de la escuela y agregué una hoja sencilla con la nota "Estaré disponible en el salón F-1 después de las 3pm".
Terminaron mis clases a las 3pm y me dirigí lentamente al salón que me había sido asignado para mi proyecto, pude admirar las flores de la escuela, pancartas de invitación a los otros clubes y folletos informativos.
Estuve sentado, parado y casi acostado leyendo las noticias nacionales del día en el sillón que se encontraba en el salón hasta que escuché pasos firmes de alguna compañera pero no presté gran interés hasta que noté que se trataba de la primera interesada en mi club.
-Hola, me llamo Luisa Ruiz y debo dejar claro que estoy aqui porque comparto tu postura necia de no querer participar en otro club, sinceramente me dan flojera todas las actividades de los clubes, sólo quiero algo en lo que pueda relajarme y tal vez dormir de vez en cuando. Por cierto, has puesto unos anuncios patéticos que en la entrada que acaban de ser llevados al basurero por el maestro de ciencias.
-Quedé sorprendido por todo lo que su persona expresaba: seguridad, firmeza, inteligencia, talento, belleza... ella tenía una sonrisa enorme como aquella que le vi cuando llegaba corriendo con retardo a su clase, esa sonrisa que me encantó desde el inició y misma que vi morir o tal vez maté.

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